El día B Agosto 31, 2006
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Para mí, que soy un ave nocturna de los Bosques, esta es “mi noche B”. Y el día y/o noche B de todos estos compañeros de luz y oscuridad que empiezo a conocer entre los claros de luna de sus tinteros, de la emoción, de la soledad…
Estos momentos virtuales y reales que compartimos deben ser parecidos al encuentro de las almas al final de sus recorridos mundanos… una reunión de presencias sin rostros ni cuerpos pero con la esencia distintiva e inequívoca de cada una resplandeciendo como la llamarada de una vela al centro de sus núcleos.
Aquí no importa como te llamas, si eres alto o pequeña, si tus ojos son negros o tu cabello es largo. Aquí solo importa lo que quieras decir y lo que estés preparado para escuchar. Aquí solo importa lo que proyectas y lo bueno es que siempre tendrás tu tiempo y tu espacio para hacerlo.
Aquí hemos logrado lo que ninguna máquina del tiempo ha conseguido jamás. Viajamos atemporalmente en segundos, traemos el pasado al presente y lo recreamos. Pintamos nuestros colores en las líneas de otras personas y eso cambia irreversiblemente la primera percepción de las cosas. Detenemos el tiempo y lo hacemos volar. Somos nosotros mismos y a la vez miles de personas más.
Ojalá el mundo “real” y perceptible fuera una blogósfera. Una casa sin límites. Un país sin fronteras. Una puerta abierta sin visas requeridas o umbrales con detectores de metales. Un espacio sin zonas VIP, donde todos son bienvenidos, donde todos somos iguales.
Feliz día para los que forman parte de este proyecto y comparten sus huellas. Para los que pusieron los cimientos y ya no están. Para los que callan, gritan, lloran, ríen y sueñan. Para los que leen.
Feliz día para todos ustedes!!
Veintiocho Agosto 28, 2006
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El ventiocho es el número mágico de Sarah. Es un número feliz y redondo. Pero sobre todo es un número compañero. Tiene intrínseca en su estructura la definición de pareja. Primero un 2, no necesito explicarlo. Y luego un 8, dos círculos unidos por el centro y formando una unidad.

Sarah y Darío se conocieron un 28. Justo el último día posible para que haya un día así todos los meses. Justo el día de culminación de toda una vida de búsqueda representada en meses y años. Ellos se vieron muchas otras veces antes, conversaron, rieron, caminaron. Pero recién se conocieron y reconocieron un 28. Desde entonces este número es su kábala.

Hoy es 28 y Sarah va a celebrar. Desde hace casi dos lustros, Darío le recuerda a Sarah todos los veintiochos y Sarah los dibuja para que no se le escapen.
Hoy es 28 y, aún así, Darío y Sarah no se han visto. Sarah estuvo ocupada en sus mañanas y Darío estuvo construyendo sus presentes.
Pero a pesar de todo, ambos se pensaron y se tocaron. Sarah se escondió entre las cosquillas de su amado. Darío se deslizo entre los cabellos de su gacela.

Hoy no se vieron y, sin embargo, fue veintiocho en el corazón de ambos.
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La gran naranja Agosto 27, 2006
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Haldane Road Sunset.Carol Ubben.1999
Me encantan las puestas de sol. Donde sea que me encuentre, ya sea en la playa o en la ciudad. Me encantan sobre todo los juegos de luces y sombras que se dibujan en los acantilados o edificios cercanos, me fascina la descomposición del rojo en el cielo y me intriga el humor del sol cuando acaba el día. A veces está furioso en la despedida y no te deja mirarlo de frente. No puedes, pues tu retina se queda llorando circulos y manchas negras durante la siguiente hora.
Pero junto a mi abuelita las cosas eran diferentes. Ella vivía en un distrito común de la ciudad, uno sin muchos árboles en las calles, excepto por algunos parques alrededor. La estrecha calle terminaba en una gran pared, como un fondo de saco ciego. Detrás de la pared no habían edificios altos. La verdad es que aún creo que no había nada más allá. Sólo cielo amplio, limpio y claro. En esas tardes de domingo con mi abuela, el sol se mostraba diáfano, intenso y suave al mismo tiempo, grande y majestuoso, te sonreía y te dejaba mirarlo.
“- Es una gran naranja. Cuando seas grande y saltes lo suficiente podrás alcanzarla”.
Y yo me dormía pensando en el sol. En los colores y en las promesas. En volverme fuerte. En ser como ella.
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Ay abuelita, algo de tus ojos de antaño y de mis cuentos de niña se quedaron en esa fausta estrella durante todas esas tardes. Depositaste para mi tu voz y tu aliento, tus historias de infancia y las dejaste guardaditas en algún lado de esa naranja hace cuatro años. Te confieso que aún sueño con poder ser grande y llegar a tocarla con mis dedos, aún sueño con absorver su calor.
Sólo que las nubes del invierno de Lima, hoy por hoy, me dejan muy por debajo de su luz.
Silueta Agosto 25, 2006
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La escultura de la novia,
el destello de su cuerpo en los vitrales,
lentamente se alejaron
del lugar,
de una ráfaga de gente,
bajo el cielo consternado
y las húmedas huellas en la
arena que dejaron
las olas ausentes.
Lima, 1993.
Encuentros inesperados Agosto 25, 2006
Posted by Sarah in La Pluma de Nix.4 comments
“Hey! yo te conozco” – me dijo una voz. Su timbre hizo eco en mi memoria.
Di la vuelta y la vi. A pesar del paso del tiempo, seguía conservando esa mirada cálida y tierna que le conocí cuando yo acababa de traspasar la primera década de mi vida. Fue hace tanto tiempo y a la vez hace tan pocas horas en realidad…Miles de imágenes volvieron a mi mente: salones, carpetas, recreos, columpios, tiza y pizarras verdes…números, ella era el hada de los números, recuerdo que sólo yo y unas pocas más entendíamos sus trazos, disfrutábamos de su vida ….
Fue hace tanto tiempo y hace tan pocas horas a la vez… que por toda esa vida y sin pensarlo dos veces, corrí y la abracé, me sonrió y sus mejillas brillaron…”Seño..!!!”, le dije. Y en ese momento, entre toda la alegría y la sorpresa de encontrarla sentí una tristeza profunda por todos los miles, interminables y poquitos minutos que no pasé con ella, que no la busqué y no la vi, dolor porque no la llamé, pesar porque entre todas las preguntas que se sucedieron en el instante que nos cruzamos entendí que yo había sido muy especial para ella por aquello que hizo por mi en esos años.. pero que a pesar de todo, no recordaba mi nombre. Y una pena infinita porque cuando la abracé y le dije “Seño..!!”..yo tampoco recordaba el suyo.
Y es que la memoria no es ingrata y no nos traiciona. La memoria es sincera porque recuerda lo que frecuenta y lo que está preparada para recordar en un momento determinado. Ella aparece para abrazarte y decirte que las personas importantes que pintaron los parajes de tu vida se siguieron moviendo y viviendo paralelamente. Que esas personas recorrieron sus caminos a medida que el mundo giraba, así como tú. Que esos seres indispensables e irremplazables… también se pueden olvidar de ti.
Y yo no quiero que esto sea así. No me gusta. Aunque sé que es inevitable…porque en esta vida uno elige su destino como cuando te encuentras en un cruce múltiple, muchas de tus almas favoritas siguen de largo mientras tú volteas a los lados. Las dejas y ellas te dejan. En ese nuevo caminar aparecerán otras. Pero nunca puedes quedarte con todas para siempre…
En esos segundos que transcurrieron, mis recuerdos fueron hilándose lentamente como en una de esas ruecas que tenían las brujas de los cuentos que leía de niña…y finalmente pude recordar su nombre. Ella pudo recordar el mío también gracias a la aparición de otra persona conocida que se atrevió a preguntármelo delante de todos. Y al escuchar mi nombre, automáticamente lo conjugó con mi apellido recitando la dupla como una de esas rimas de Gustavo Adolfo Bécquer que tanto me gustaron en el colegio. Entonces, sólo en ese momento, ella se acordó de mi. O, pensándolo bien, tal vez nunca lo hizo…
En ese mar de luces y sombras, de rostros desconocidos y vueltos a la vida, me comentó que alguien estaba muy enferma. Yo no se si la conozco, si me enseñó o si no la vi jamás. No me atreví a preguntarle. Sólo la escuché y asentí. Supongo que en su mente las visiones del pasado se confunden atemporalmente de la misma manera que me sucede cuando miro hacia etapas de mi vida a las que se que no volveré jamás. Yo no soy quien para poner paredes a los recuerdos de otra persona. Uno rememora las cosas que desea y de la manera que uno mismo elige grabarlas, uno recuerda percepciones no realidades. En todo el alboroto de emociones que sentía ella me tendió una agenda para que pusiera mi nombre y mi teléfono. Lo curioso de su agenda telefónica era que no tenía letras en el margen de la hoja, no había orden alfabético por páginas… por un momento me pareció que escribía un libro de recuerdos… busqué cualquier hoja y apunté mi nombre. No se me ocurrió pedirle su teléfono. No se me ocurrió este detalle hasta 2 horas más tarde… momento en el que lo lamenté profundamente….
El camino de regreso a casa se hizo sombrío y silencioso, con esa sensación de blanco y negro en mis pensamientos. Concluí que ella me hizo falta en todo este tiempo, que fue mi maestra y que aún la sigo queriendo mucho. Que no sé si este encuentro fue en realidad un adiós porque luego que la abracé para despedirme, se sonrió y me habló como una muchachita que le dice a su amiga de antaño “Oye, tenemos que llamarnos, ah?”. Y eso me sonó irreal. Muy irreal. Porque yo sé que no la voy a llamar. Que probablemente no la voy a buscar. Aunque me duela decirlo y me duela no hacerlo, creo que eso es lo que va a pasar. Es como si supiera que lo que voy a hacer o dejar de hacer está mal. Pero irremediablemente hago que eso ocurra. Y me da tristeza porque al devolverle el lapicero vi su mano temblorosa y recordé que está enferma y que de repente, tal vez en unos pocos segundos más, ya no la volveré a ver brillando como el día de hoy por la tarde. Y que cuando llegue ese momento, de seguro, ya no reconocerá ni siquiera mi rostro.

Bang..Bang!! My baby shot me down.. Agosto 23, 2006
Posted by Sarah in La Pluma de Nix.2 comments
(Del Libro de Piedra … Segunda Edad, Año 5, día 88 de la fase lunar)

“..he would always win the fight..”
Hoy tuve ganas de matarte. Para recordar los viejos tiempos. Por no se qué decimoquinta, sexta o séptima vez…tuve ganas de matarte. Porque soñé contigo y no fuiste como yo te pinté…porque no estuviste donde quise que esperaras, porque parpadeaste cuando debiste sonreir… porque mis llamadas dieron timbre de ocupado…
“Bang, bang! He shot me down. I hit the ground. That awful sound…”
Y sentí que tu ser volaba lejos en mil pedazos, que te borrabas de mis cabellos, de mi voz… porque ya no estarías más… que de una vez por todas te desvanecías en el tiempo. ¿Qué es lo que pensabas??!! ¿O es que ya no recordabas todo lo que te di en vida???!!! Porque ahora me siento muerta, llena de cascajo y tierra, llena de hojas secas.
“When I grew up, I called him mine. He would always laugh and say…: ‘Bang, bang! I shot you down. You hit the ground.I used to shot you down’…”
El dolor se hizo muy grande…los segundos se ensancharon como agujeros negros resquebrajando mi universo…y caí muy al fondo…la velocidad me daba miedo..pero quería llegar de una vez al final de este comienzo…
“..and till this day sometimes I cry..he didn’t even say goodbay…he didn’t take the time to lie..”
Hoy me disparaste una vez más y no estoy muerta. Hoy sentí el dolor del suelo y el sabor de las heridas en mi cuerpo… pero las lágrimas secaron y dejaron un aroma dulce en lo profundo de mi piel…
“Bang, Bang! He shot me down. I hit the ground. That awful sound. My baby shot me down..”
Hoy debí matarte y no lo hice. Y te esperé en silencio una vez más, con un nudo atravesado en el centro de mi exilio, cual Penélope ante su Espejo, como Sarah ante su mar y ante sus sueños… y volviste, nuevamente, tu barca hacia mi puerto…
466 años … “Sí, quedaos”… Agosto 15, 2006
Posted by Sarah in Del espejo hacia afuera.5 comments
Aunque sea tarde, aunque el día se vaya y llegue la noche, aunque lo leas mañana… o tal vez no lo leas nunca… te dedico en mi puerto un espacio, para que poses tus ojos cansados en mis líneas, orgullosas del valor de tu gente, de su amor por el futuro, de defender lo que creen con sus cuerpos y con tus gloriosos caminos de piedra llenecitos de historia…
Algo de tu primavera corre por mis venas, algo de esos sueños y gritos de libertad que me dejaron las aves migratorias por generaciones….algo de tu aliento se quedó en mi piel antes del principio, antes de mi prefacio…
Mi mejor amigo surgió entre tus dedos. A pesar que no lo veo mucho, que no hablamos casi nada….quiero darle un abrazo por este día y por todos los demás que vengan. Como ves, tú no solo me diste las raíces lontanas que me ataron dulcemente a tu tierra, también me encontraste con los cantos del espíritu y las risas del corazón.
Sabes? La costera urbe donde mi hogar reposa tiene tanta historia como tú. Si la miras, verás tus mismas facciones y sentirás en su pasado las mismas heridas. Pero con desconsuelo te digo que su voz se ha apagado hace incontables horas…ella no habla, no lucha y no se siente orgullosa de haber surgido como una sirena en el mar, así como tú te enorgulleces de haber nacido a los pies de un volcán. Ella transcurre su vida como una desconocida, perdida bajo el velo de la oscuridad, sumisa ante el oro de otros horizontes … su gente la cree fea y huye de ella a pesar que muchos de ellos nunca han mirado su rostro. Ella pierde su memoria todos los días, los niños nuevos no conocen a los niños de antaño, los viejos cuentan cuentos con nostalgia y los jóvenes no son más promesas del futuro.
Yo te pido que le des la mano, que levantes su velo, que mire con ojos de esperanza y no con envidia, que le cuentes su vida para que vuele libre hacia el cielo, para que renazca en su silencio, mar adentro… y todos nosotros con ella…te lo pido porque soy su hija, porque le amo, porque le pertenezco…
Por todo esto, sí, hoy me quedo contigo. Por todo esto hoy brindo por ti.










