Arena es mi mascota virtual. Ya habrán podido conocerla al menos a lo lejos pues siempre aparece a la derecha de mi espejo. Es medio figureti (siempre está allí para que la miren), le gusta jugar y que la engrían. Cuando alguien confiable se le acerca suele olfatearlo por horas…es su manera de demostrar cariño porque aunque no diga nada, mueva la cola o salte a tu regazo, Arena piensa que de este modo puede conocerlo/la cada vez un poco más. Si alguien intenta atacarla, Arena evita pelear inicialmente y escapa, pero cuando ya no puede más salta muy alto hecha una bola de púas para dispersar al enemigo. Sí, Arena tiene púas y no la puedes acariciar como a un perrito porque podría hacerte daño aún sin quererlo. El hecho que no sea fuzzy no la hace menos mascota y yo he aprendido a quererla y protegerla a pesar de no poder acariciarla. Esto no me molesta y ya estoy acostumbrada ya que precisamente, su “unfuzzyness”, la hace muy parecida a mi otra mascota, Veloz.

Veloz es mi mascota en el mundo tangible (no voy a decir real porque tanto Arena como Veloz son parte de la realidad en el Espejo de Sarah) . Veloz mide aproximadamente 30 cm de largo. No tiene púas y tampoco pelaje (ya ven por qué el hecho que una mascota sea acariciable no es un requisito para mi). Pero al igual que Arena, Veloz suele ocultarse del mundo exterior haciendo uso de su “dura” cobertura exterior. Suele acercarse para olfatear a los visitantes y cuando invaden su territorio es capaz de sacar a los intrusos a picotazos. A su estilo, es tan figureti como Arena, pues si escucha voces sale y desea que todos la noten. Una vez, cuando hubo una fiesta en mi casa, paseo su pelota alrededor del jardín por horas durante la madrugada (sí, se trasnochó igual que todos). Así todos la vieron y ella cumplió su cometido figuretesco.

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Hasta cierto punto, creo que Veloz y Arena comparten reflejos en el Espejo de Sarah. Mucho más de lo que ellas mismas imaginan.

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