inukshuk1.jpg

Luego de casi dos días lejos de la tierra que me pintó de estos colores me siento en armonía nuevamente. A veces este tipo de viajes largos y el alejarte de casa te ayudan a recuperar la estación, la música interna, el ritmo FM del espíritu. Esta vez no necesité correr hasta el punto donde “la calle nuestra se hunde en la noche negra”. No fue necesario porque mi destino estaba programado para alejarme temporalmente del hogar. Entonces me dormí, y soñando desperté aquí.

Hoy a través de la ventana de mi habitación prestada veo el reflejo de las luces de la isla de Vancouver en el agua. Es de noche y casi termina el día de los que soñamos con colgar antorchas luminosas para el resto del mundo en sus momentos de oscuridad. No siempre conseguimos iluminar todas las vidas permanentemente, las antorchas se apagan cuando el viento es más fuerte que nosotros mismos. Pero aquí estamos, velamos, anhelamos y continuamos la lucha contra el mal.

Para todos mis hermanos, viajeros solitarios, hoy dejo un inukshuk en cada uno de sus senderos. Por más divergentes que sean nuestros caminos, les deseo seguridad y confort, que encuentren los parajes por los que tienen que pasar y que sean los mejores para que los lleven hasta donde deseen llegar.

Un beso y un abrazo muy grande.
    

Anuncios