Te vi asomándote en la noche oscura y los corredores se llenaron de luz. Las puertas de las habitaciones se abrieron todas juntas y de ellas brotó gente en todas las direcciones. Entre ellas estabas tú. Yo te pude distinguir pero los demás no. Tú me buscaste con la mirada y me hallaste entre el resto del mundo en sombras. Ellos no lo sabrían. En realidad nunca lo supieron. Era nuestro secreto sellado entre besos. Yo te escondía tras los cerrojos de mi alma. Tú me protegías en tus afiladas pupilas de guerrero y tus labios fuertes y callados . A pesar de la torre de Babel que nos separa una vela se encendió sobre la mar azul, aquel faro iluminó el horizonte y surcando el Atlántico en todo su ancho llegaste a mi puerto.

Y te metiste en mis sueños como un invitado más. Te metiste en mis sueños con toda una historia que asumí como mía. Sabes? Siempre me sucede cuando estoy lejos. Parece que detrás de todo lo que ocurre en ese momento atemporal de párpados cerrados hay un espacio infinito de pasos vividos. Te pasa a ti lo mismo? Te pasa lo mismo cuando sueñas conmigo?

Y ahora que he despertado y que ya no estás entre mis brazos te siento más cerca que nunca.

Ven quédate conmigo, escapemos juntos hacia esa dimensión sin barreras que nos regaló el silencio. Caigamos al abismo y despertemos en aquel jardín infinito libres de toda distancia…

En este espacio-tiempo que vivimos las horas nos pisan los pasos y tu vas junto a los míos. Mientras tú duermes yo estoy despierta porque la luna te embruja cuando mi sol se levanta… pero así es más fácil, verdad? Tu velas mis sueños cuando las aguas me cubren y yo me disparo al cielo azul en tus noches para que pintes estos sueños conmigo…

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