Mis pasos en esos días hace algunas noches transitaron entre el subsuelo y la superficie. La Gran Manzana es realmente “big” y para ir de un lado a otro se necesita deambular bajo la calzada. Caminas rápido o mueres en el intento. Aquí no se respetan los espacios personales o los 30 cm de radio de seguridad entre uno y otro cuerpo. Esquivas codos, brazos, piernas, cuerpos enteros. La ley de la selva en plena metrópoli.

 

El descender bajo la calzada no fue algo que me agradara en lo absoluto. Era una necesidad de desplazamiento. Las paredes me producían escalofríos y flashbacks de películas como Tesis o Saw. Muy lúgubre, frío y vacío para mi gusto.

Pero había que llegar a ese lugar. No es que matara por ir, pero a veces escuchas tanto de un territorio que no te queda otra que ir a comprobar con tus propios ojos todo aquello que se dice. O por qué es tan famoso. La publicidad ayuda mucho a construir ideas en la mente… a mi me encanta desbaratar esas ideas por eso me gusta ver y conocer. Entonces caminé y caminé hasta ver el cartelito…

Estaba por buen camino. Doblé a la izquierda y vi la salida. Subí los peldaños…. y encontré esto:

Curioso verdad? Mmmm…. something is wrong out there

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