Voy a hacer un pacto de sangre.
Cortaré una de mis finas venas y las miles de venas de tu larga muñeca.
Te miro a los ojos.
Me miras.
Asentimos con nuestras millones de cabezas.
Fusionamos los ríos escarlata que parten de nosotros para siempre.
Y ya no existe ni el mañana ni el ayer. Sólo los tímidos latidos de ese reloj esférico que nos mira.
El pacto está consumado.

La promesa empieza hoy.

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