La primera vez que escuché esta canción en su versión original me provocó una mueca de diversión en el rostro. Yo estaba casi terminando mi rutina matutina sobre una de las cinco elípticas de la sección de ejercicios cardiovasculares en un gimnasio limeño cuando de pronto, un “xy” que atravesaba la sala desaceleró y se paró a mi lado. Como yo suelo ser algo distraida (y por eso tengo luego que mandar cartas a compañeros desconocidos para que no se me ofendan) no me percaté de este detalle por algo así como media docena de segundos. Cuando al fin me di cuenta y voltee a mirarlo recordé que el día anterior nos habíamos turnado las series en una de las máquinas del segundo piso porque solo había una máquina disponible y teníamos que acabar nuestras rutinas. La verdad no sabía ni su nombre, habíamos intercambiado un par de diálogos triviales el día anterior y nada más. Pero bueno, éramos conocidos al menos. Así que voltee, le sonreí y le dije “hola!”. El “xy” este me miró de pies a cabeza (realmente pienso que no empezó en mis pies sino más arriba y que se salteó mi cuello antes de llegar a mis ojos…), me dijo “holaa” y me guiñó un ojo. Luego de un espacio vacío de silencio mientras mis neuronas trataban de hacer sinapsis para tratar de comprender lo que acababa de pasar, escuché la canción de la referencia y estallé en carcajadas. La verdad no recuerdo con exactitud qué pasó después. Supongo que el ridículo fue tan grande que al dar ENTER en la página excel del universo se formó un gran #VALUE! y las paredes del gimnasio empezaron a resquebrajarse y todo se vino abajo y se formó un remolino en el suelo que se tragó al “xy” de la historia para siempre porque nunca lo volví a ver.

Querido “xy” de la historia de arriba: si aún estás perdido en algún vórtice del espacio-tiempo o si pretendes regresar, lo siento mucho por tu suerte esa funesta mañana de verano, pero yo no era una de las chicas esas del video y yo no te cantaba esa canción. Aún allí flotando entre nebulosas y polvo sideral me deberías dar las gracias porque he salvado tu economía. Este videíto es para ti. Una versión un poco más irónica gracias a mi amiga Alanis….. aunque no hubiera dudado en darte de cabezazos y pisotones si se te ocurría alguna otra de tus brillantes ideas (esa es la parte real de la historia).

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