¿Qué sería de mis dedos si no pudiesen tocarte? ¿Se borrarían tus contornos? ¿Qué pasaría si no pudiera besarte, abrazarte completamente hasta el horizonte? ¿Te borrarías de mi momento? Pasarías a ser una nota solitaria de esas que se escuchan en un bar vacío muchas horas después de su “happy hour”. Tal vez éste mi corazón perdería su forma y se me deslizaría del pecho como una gota de lluvia que corre hacia el río para ahogarse en el mar…

No sé que pasaría, mi querido Darío, en este mundo ordinario. Cuando los veintiochos se nos acaben de tanto usarlos, cuando nuestros cuerpos ya no puedan pasar las hojas del calendario y contar los días para el número perfecto. Supongo que no será tan raro ver la frontera cuando estemos parados sobre ella, ya no será tan afilada, tan helada, tan color vino.

Cruzaremos la delgada línea divisoria del tiempo…y si me tomas de la mano, y si yo tomo la tuya, ya no será tan terrible, ya no habrá tanto miedo, tanto frío, porque tocaré tus bordes…. y tú los míos.

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