romantic-loveRomantic Love, Claudia Moya – Madrid, España

Los grandes acontecimientos de nuestras vidas se marcan para celebrarlos. Algunas veces también se hace para honrar al pasado; y en otras, para desear el futuro.

No obstante, en muchas ocasiones, estos momentos vienen “predeterminados” por la fábrica de videojuegos de la humanidad con el subtitulo tácito de “cambio”, con la promesa de una metamorfosis hacia un nuevo estado imaginario en la primera sesión de juego.

Son limites intangibles, pero muy reales para aquellos que están en ese momento parados tambaleándose en la interfase. Y esta línea divisoria es a veces demasiado delgadita… 

Creo que nada de lo que suceda es demasiado real o irreal a menos que uno lo quiera sentir así.  En mi caso, casi todas las veces, precisamente en aquellos “grandes momentos” donde siento una angustia terrible por saber y no querer saber lo que vendrá, no pasa ni un blink y ya estoy del otro lado y ni siquiera me había dado cuenta. Siempre es más fácil de lo que creía y siempre me siento la misma.

Yo siempre sere la misma, así cambien los días, las noches, las casas, las ventanas, los países, las carreras, las familias, los estados civiles. Eso de que de un dia para otro tienes que empezar a actuar de tal forma porque “ahora ya eres xxxxx” y “las xxxxx se comportan así y asá” no va conmigo. 

Yo no cambio según el calendario de la vida que se nos impone. Los cambios son bienvenidos cuando siento que es necesario hacerlo. Y siempre son sólo algunas partecitas de mi las que cambian, por suerte nunca del todo.

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