Una vez yo,

A veces otro….

Por siempre tú.

Y nunca escribí tu nombre varón.

Las carpetas y las puertas de los

baños no sirvieron para inmortalizarte.

No así como eres tú.

Integro. Frágil.

La tinta se hacía poca,

los deseos…

un tanto furtivos.

Y las palabras,

las mismas de siempre

viendo proyectarse tu figura poco a poco

hasta el fondo…

perdiéndote al fin donde la calle nuestra se

hunde en esta noche negra,

fría y negra

como todas las noches.

Lenta y densa la ondulada avenida en mi famélica tristeza.

Déjame pensar lo que yo quiera a tus espaldas,

desdibujar quimeras en las sombras

(lo sabes)

alimentando esperanzas…

Allá tú y mi cabello sombrío.

Allá yo entre tus ojos cautivos.

Allá nosotros…

como un garabato en un cuadro profano.

Caballero,

muchas veces he dicho que te amo.

La verdad, ya no importa demasiado.

En blanco,

a esta hora,

tu lontana silueta en negro se desdobla.

Por siempre tú,

como un bucle de mar,

entre el cielo y el infierno,

lacónico,

dócil…..

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