Category: Club Silencio


En nuestra orilla


Y de repente la luz va besando las cortinas, empapándolas de su blancura, traspasándolas …. para finalmente envolvernos en el nuevo día que acaba de llegar. Los despertadores madrugadores no sirven para predecir la llegada de la luz, pero sí para sacarnos del sueño individual, darnos cuenta que estamos juntos y entonces abrazarnos y sentirnos uno entre sueños cuando aún la noche nos acoge.

Nunca pensé que sería tan lindo decir “no quiero ir a trabajar” en las mañanas, hasta que descubrí que eso significa “prefiero quedarme contigo”.

A veces me parece increíble verte dormido a mi lado, no porque crea que no lo merezcamos. Yo creo que nos lo merecemos todo. Es porque son esos “a veces” que busca mi mente todos los días para maravillarse por lo bueno que me sucede en cada segundo, por la felicidad multicolor que se enmaraña en mi cabello y que olvido de reconocer cuando cruzo calles negras.

Tú eres parte de eso y de todo. Tu eres el punto de partida del círculo infinito de mis porqués y paraqués. Gracias por todo esto y por lo demás que está por venir.

Y te agradezco también por sostener mi barca a la orilla de ese nuestro mar infinito para que pueda subir y así partir juntos nuevamente a otra de esas insondables aventuras que solemos vivir tú y yo todos los días de nuestra vida.

Aniron

 

First Dance

 

La luz de una estrella emerge desde las tinieblas…

Su canción enamora mi alma
Un deseo…

 

Sólo desde la oscuridad se comprende a la noche.

(For Aragorn & Arwen – Enya)

Mujer marioneta

Querida Camucha,

¿Cómo has estado? Ha pasado ya algún tiempo desde que nos vimos, espero la verdad que no por última vez. Son más cosas buenas que malas las que hemos compartido, por eso mismo creo que aun nos merecemos algún espacio sincero…aunque hoy por hoy ese sentimiento parece haberse rodado y perdido bajo algún mueble de esta habitación de hotel….

¿Te acuerdas de aquellas mañanas compartidas hace 10 años atrás? ¿De como podíamos reirnos de las cosas ordinarias y afrontar los problemas como jugando al “yan-ken-pó”? Fueron tiempos buenos, días de colores. Era primavera para el amor y la amistad, para secretos y aventuras en islas bonitas…

Siempre admiré esa capacidad tuya para ver las cosas por su lado blanco e infantil, para ver las hadas escondidas entre las hojas secas del otoño…. eso siempre ocasionaba la creación de cierto tipo de bromas pesadas por parte de nuestros compañeros, pero siempre defendí tus tiernas particularidades sacadas de alguna tierra lúdica…pensar en ellas era como agregarle un terrón de azúcar al café de la vida cuando ésta se aparecía más negra y más amarga.

¿Qué nos pasó, Camucha? Hasta hace poco nos jalábamos las manos para poder pasar los baches. Nuestra inercia era suficiente para hacernos compañía, para apoyarnos sobre nuestros hombros univitelinos…¡Cuantos secretos nos sabíamos la una de la otra…! Parecía que nuestros relojes siempre coordinaban, no importaba el meridiano, el teléfono siempre sonaba a la hora apropiada…

Un día mutante, noté que el tic-tac de tu reloj sonaba a otro ritmo. A ti te parecía que estaba bien.. por eso empecé a sincronizar el mío. Hice eso muchas veces cuando caminábamos juntas, aunque en el fondo mi querida Camucha, tú sabías que eso no estaba del todo correcto. Te lo dije, no me digas que no lo hice. Las hermanas de alma siempre se dicen las cosas.

 A veces sentía que me alejabas de nuestros amigos, yo siempre pensaba en ti para pasarla bien en los tiempos de juerga, siempre te avisaba….pero a ti “se te olvidaba” y a mi me parecía viable, ok, podía suceder. Ahora me pregunto, ¿cómo podías ser tan despistada? Eso ocurre con conocidos pero no con best-friends… entonces….

¿Fue allí, dime? ¿Fue en ese momento cuando empezaste a coserme imperceptiblemente los hilos en el vestido, en las manos y en los pies?

Las cosas empeoraron en las últimas miles de horas. Sentí que me buscabas por lo que podía darte y no por la compañía. Pero bueno, si puedo ayudarte, por qué no, verdad? Para eso son los amigos…. pensaba yo…. ingenuamente. Pero ese día, luego de conseguir que te hiciera un favor más, ese día que me sentí terriblemente triste por lo que pasaba paralelamente….. preferiste ir por tu rumbo antes de esperar 10 minutos para que yo pudiera acompañarte. Fue curioso, Camucha, porque unos segundos antes le había comentado a Darío que no me sentiría tan sola porque pasaría el día contigo… ¡Qué ironía!…..

Creo que ese día me cansé de todo, me cansé de jalar la cuerda, de poner velos, de crear disculpas. Ese día decidí poner a prueba nuestra historia, decidí cortar los hilos sin que lo notes y demostrarte que mi espacio también es importante.

Ahora ya no quiero llamarte, no quiero hablarte, me he sentido como prestadora de servicios sin paga, como burro de carga a tu lado últimamente. No quiero caminar con alguien que piense que mi presencia es “conveniente”. Nunca me ha gustado alardear de lo poco que he logrado, soy alguien que guarda el perfil bastante bajo con respecto a esas cosas….. Por eso mismo, me gusta mucho menos que me busquen por eso mundano que pueda poseer y que para mi, no tiene ni la vigésima parte del valor de todo lo que hemos vivido juntas. ¡Qué pena amiga mía!

Tal vez pensaste que por haberme abierto la puerta que me permitió llegar a donde estoy te debía mi vida para siempre….y es que me he sentido así, como una deudora eterna de algo que aún no entiendo, ya ni me consultas si puedo o no puedo hacer algo, simplemente “necesitas que lo haga” y punto. (¡¡¡???) No sabes lo agradecida que siempre estaré por aquella ayuda brindada en el momento preciso, Camucha, pero la verdad pensé, así como yo sentí con las cosas que te brindé las semanas pasadas, que lo hacías desinteresadamente, por todo ese cariño acumulado a lo largo de los años…. Tal vez sí lo hiciste por eso en ese momento, pero ahora se te ha retorcido el recuerdo y por un momento (quiero pensar eso) te has convertido en quien no eres…

Eres libre de buscarme cuando quieras Camu. Y si me pides algo más que no podré darte, ya no tengo temor que hagas el berrinche del siglo y me quites el habla temporalmente….igual no conseguirás nada, alguien tenía que enseñarte….. sólo que me duele tener que ser yo la que te muestre que esa no es manera de tratar a nadie y que las cosas no se consiguen porque uno se encapriche. Al mundo no le importan las pataletas ni las excusas. A mi solían importarme tus cosas…. pero estás consiguiendo que me olvide de ellas con cada vaso de agua que tomo en las mañanas…

Dejando de lado esta catarsis, ojalá que la próxima vez que el teléfono suene y seas tú, sea para saber como estoy. Yo siempre querré saber eso de ti, estés bien o mal, tengas algo que contar o no.

Y si no, si todavía las llamadas son por un propósito, entonces mejor cuelga o mándame un mensaje telepático para no contestar el teléfono. Sé que en algún momento, espero no muy lejano, cuando las cosas te vayan mejor de lo que están ahora, todo volverá a la normalidad.

Te deseo mucha suerte y cuidado con los cocodrilos.

Con cariño,

 Sarah

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La primera vez que escuché esta canción en su versión original me provocó una mueca de diversión en el rostro. Yo estaba casi terminando mi rutina matutina sobre una de las cinco elípticas de la sección de ejercicios cardiovasculares en un gimnasio limeño cuando de pronto, un “xy” que atravesaba la sala desaceleró y se paró a mi lado. Como yo suelo ser algo distraida (y por eso tengo luego que mandar cartas a compañeros desconocidos para que no se me ofendan) no me percaté de este detalle por algo así como media docena de segundos. Cuando al fin me di cuenta y voltee a mirarlo recordé que el día anterior nos habíamos turnado las series en una de las máquinas del segundo piso porque solo había una máquina disponible y teníamos que acabar nuestras rutinas. La verdad no sabía ni su nombre, habíamos intercambiado un par de diálogos triviales el día anterior y nada más. Pero bueno, éramos conocidos al menos. Así que voltee, le sonreí y le dije “hola!”. El “xy” este me miró de pies a cabeza (realmente pienso que no empezó en mis pies sino más arriba y que se salteó mi cuello antes de llegar a mis ojos…), me dijo “holaa” y me guiñó un ojo. Luego de un espacio vacío de silencio mientras mis neuronas trataban de hacer sinapsis para tratar de comprender lo que acababa de pasar, escuché la canción de la referencia y estallé en carcajadas. La verdad no recuerdo con exactitud qué pasó después. Supongo que el ridículo fue tan grande que al dar ENTER en la página excel del universo se formó un gran #VALUE! y las paredes del gimnasio empezaron a resquebrajarse y todo se vino abajo y se formó un remolino en el suelo que se tragó al “xy” de la historia para siempre porque nunca lo volví a ver.

Querido “xy” de la historia de arriba: si aún estás perdido en algún vórtice del espacio-tiempo o si pretendes regresar, lo siento mucho por tu suerte esa funesta mañana de verano, pero yo no era una de las chicas esas del video y yo no te cantaba esa canción. Aún allí flotando entre nebulosas y polvo sideral me deberías dar las gracias porque he salvado tu economía. Este videíto es para ti. Una versión un poco más irónica gracias a mi amiga Alanis….. aunque no hubiera dudado en darte de cabezazos y pisotones si se te ocurría alguna otra de tus brillantes ideas (esa es la parte real de la historia).

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(Pelagia’s father to Pelagia in “Captain Corelli’s Mandolin”)

 

“When you fall in love, it is a temporary madness. It erupts like an earthquake, and then it subsides.

And when it subsides, you have to make a decision. You have to workout whether your roots have become so entwined together that it is inconceivable that you should ever part because this is what love is.

Love is not breathlessness, it’s not excitement. It’s not the desire to mate every second of the day. It’s not lying awake at night imagining that he is kissing every part of your body. That is just being in love, which any of us can convince ourselves we are.

Love, itself, is what is left over, when being in love has burned away…

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