Category: La Pluma de Nix


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El vasto hombre de larga cabellera miró de reojo hacia el claro y se detuvo en seco. Aparte de su usual atuendo de caballero, llevaba consigo una caja de roble negro macizo que había preparado para la ocasión. Con la mirada fija y el ceño fruncido observaba al joven de cabello ensortijado que se encontraba de espaldas acomodando en un cesto una serie de objetos luminosos y de vivos colores. Algunos de ellos eran de material sólido, otros eran líquidos y se encontraban en pequeños envases que distorsionaban los rayos de luz en pequeños prismas arcoiris que caían sobre el pasto húmedo. Y en medio de todos los demás objetos, allí estaba ella, brillante, pura, diáfana, la Gema de Vidblain.

El viejo hizo para sí mismo un gesto de condescendencia, forzó una amplia sonrisa y se acercó hacia él.

– Hola!! Por fin nos vemos… ¿Qué cosa es todo esto?

– Hola 🙂 … son regalos. Los brujos amigos de Midgaard me han dado muchas cosas que podría necesitar durante mi viaje. Tengo estos perfumes de flores con reflejos verdes y morados para cuando necesite de la lluvia en los días de extremo sol. Y también estos cristales luminosos para las noches sin luna. Les he contado sobre el camino que recorreré al otro lado del río desde Iglastat para poder llegar a Idalvollr y embotellaron sus mejores deseos para poder llevarlos siempre conmigo. Ya está todo listo para partir. El viaje está cerca, solo quedan dos semanas antes de ese día y debo preparar las cosas de Vania y Alfheim, que son los que me acompañarán.

Una pequeña sombra se dibujó por un milisegundo en las pupilas del gran hombre.

– El camino es muy peligroso, existe un 15% de probabilidades de que aparezca la fatalidad. Lo sabes, ¿no? En el fuerte estamos muy preocupados por ti y por tu seguridad.

– Sr. Muspel, lo sé y agradezco de todo corazón la preocupación por mi bienestar. Ha sido usted una gran persona y me ha apoyado todos estos meses dándome consejos sobre como prepararme para el viaje. Todo eso es muy valioso y me ha dado una buena idea de lo que necesito saber.

– Y sin embargo, veo que has preferido recolectar frasquitos y juguetitos en lugar de tomar un poco más en serio todo esto – la sonrisa forzada desapareció de la cara del viejo y su mirada se cubrió de cenizas- Yo he preparado a un equipo de 30 caballeros muy experimentados para acompañarte en tu viaje. Ya hablé con todos, es más, yo mismo conduciré el camino, puedo cruzar el BiFrost por ti y no tendrás de qué preocuparte. He cruzado el BiFrost mil veces y estoy super preparado. De esta manera la preciosa Gema de Vidblain estará segura. Ella es el futuro de todos nosotros.

– De eso quería hablarle precisamente. -el joven se sentó sobre la hierba y miró a Muspel serenamente-. Todos estos meses he conversado con Vania del viaje y estamos muy seguros de cómo proceder. Hemos revisado el mapa juntos, día tras día. Yo estoy tranquilo y sereno, confío en Vania y en Alheim. Conocen el camino y me han asegurado que todo estará bien.

Ignorando el comentario anterior, el viejo miró hacia el piso con autosuficiencia, se sentó sobre la hierba y puso la caja de madera sobre sus piernas.

– Yo también te he traído un regalo -abrió la caja y extrajo un grueso libro negro de hojas amarillas. El libro tendría algo de 100 años de antigüedad, algunas de las hojas estaban ajadas por el tiempo y muchas de las esquinas estaban dobladas marcando partes importantes dentro del libro. En la primera hoja, junto a la cara anterior, había un mapa doblado dibujado a mano que señalaba el camino hacia Idalvollr. El mapa se hallaba algo oscurecido por numerosas flechas rojas a todos los lados del camino, también dibujadas a mano. Era difícil seguir el trazo de la ruta en este mapa, las flechas rojas resaltaban por encima de lo que señalaban.

– Eehmmm… gracias Sr. Muspel. Este es un libro con … recortes de noticias….y… anotaciones sobre el camino que voy a seguir, verdad? -el joven recorría las hojas del libro con los dedos rápidamente, trataba de entender el mapa y miraba los recortes con incredulidad. En efecto, lo que vio, en la mayoría de las páginas fueron recortes de periódicos sobre los peligros del camino y las muertes ocurridas en los últimos años en rutas similares.

– Así es. Un buen caminante debe siempre estar preparado para el peor escenario. Aquí hay un artículo interesante sobre las 100 formas más comunes de morir en el BiFrost. Y este otro te dice, por ejemplo, qué hacer si una bestia de Niflheim te arranca una pierna. Esto ha ocurrido en el 3% de los casos y es una posibilidad siempre presente. Obviamente en este caso habría que realizar una amputación de emergencia.Y por lo menos dos cirujanos deberían estar disponibles para poder atenderte. Otra cosa que puede pasar es que mueras congelado de forma inexplicable en medio de la noche. Para eso, mi equipo de experimentados caballeros se encargaría de llevar la Gema hacia su lugar y los otros restantes se encargarían de tu sepelio, en caso de no poder reanimarte.

– Pero… ¡el congelamiento espontáneo es mil veces más raro que la combustión espontánea y no se ha escuchado de un caso en siglos! ¿Por qué debería de preocuparme de que algo así pudiera pasarme?

– Ese es el tipo de preguntas que surgen cuando es evidente que no estás tomando todas las precauciones necesarias -sonrió el viejo. ¿Estás acaso 100% seguro, con pruebas fehacientes de que eso no pasará?

– No, pero….

– ¿Lo ves? Entonces no puedes negar de que existe la posibilidad, aún así sea remota, de que suceda. Al igual que todas las otras cosas que te estoy mostrando en el libro que yo mismo he recopilado, esto le ha pasado a otros viajeros temerarios que han recorrido el camino antes que tú. Repito, tenemos siempre que estar preparados para el peor escenario.

– Pero… si siempre estoy pensando en lo peor, entonces no tendré ni siquiera fuerzas para partir. Yo estoy consciente que hay riesgos y vamos a tratar de afrontarlos de la mejor manera, pero esto que usted me dice podría no dejarme avanzar. No tendré opción.

– ¡Pero porsupuesto que tienes opción! – la voz del viejo se tornó colorida y cadenciosa. ¡Yo y mi experimentado equipo de caballeros somos tu opción! Hemos recorrido ese camino varias veces, hemos enfrentado los peores obstáculos, tenemos 35 años en estas lides y aún seguimos activos y vigentes. Entre mis caballeros tengo a cinco experimentados cirujanos, 4 domadores de dragones, 5 especialistas en combustión y congelamiento espontáneo, 10 alpinistas y 10 arqueros. Podría ser que no necesitemos de ninguno de ellos y entonces todos estaremos felices, pero si necesitamos de alguno, allí estaremos, listos para comandar el camino y actuar nosotros mismos si es preciso.

– Mmmm, sí claro, entiendo, pero usted sabe la historia de la Gema verdad? Esta Gema está ligada a mi vida y usted sabe que soy yo quien debe llevarla a Idalvollr. Y creo que la mejor forma de hacerlo es sintiéndome emocionalmente tranquilo en el camino. Si bien es cierto creo que es muy importante estar preparados para afrontar situaciones inesperadas, no puedo estar pensando que todo va a salir mal porque energéticamente no estaré bien.

– Solo te digo una cosa, no pienses en emociones, energía o en cosas que no tienen verdadera importancia. Piensa primero en la seguridad de Ella…! Y… en tu seguridad, por supuesto – el viejo hizo una mueca de grandeza solemne.

– Definitivamente estoy pensando siempre en la seguridad de ambos. Tanto Vania como yo queremos lo mejor. Y según lo que hemos conversado, Vania y Alfheim opinan…

– ¡¡Estos últimos meses he analizado a Vania y Alfheim y estoy convencido que no tienen la experiencia suficiente para decirte nada!! – la voz de viejo retumbó como un trueno en el claro del bosque. Seguidamente se escuchó el aleteo de numerosos pajarillos que huyeron hacia otro lugar. Luego reinó el silencio… El viejo se arregló la capa, se puso de pie y sacudió la paja seca de su pantalón. Tomó el viejo libro negro en sus brazos, lo acarició como a un bebé recien nacido y lo colocó al centro de la cesta, junto a la hermosa Gema y a los frascos de colores. Miró nuevamente al joven y con voz suave le dijo:

– Piénsalo y analízalo cuidadosamente. Yo te ofrezco al mejor equipo de caballeros, incluyéndome, siempre a tu disposición. Quiero que sepas que siempre he respetado y respetaré tu decisión. Al final es TU decisión. Y yo sé que tomarás la mejor decisión. Te deseo lo mejor de lo peor que pueda ocurrir.

El viejo sonrió, cargó la caja de roble entre sus brazos y su vasta humanidad atravesó a paso adusto el claro del bosque perdiéndose entre los árboles. El joven se quedó sentado observando al viejo alejarse. Luego, posó la vista sobre su cesta llena de frascos multicolores. ¿Acaso no estaba preparando las cosas con la mejor intención del mundo? ¿Acaso no era el optimismo y el coraje una pieza clave en este tipo de aventuras? ¿Acaso no se sentía bien al hacerlo y, como le habían enseñado los sabios maestros del aire, el sentimiento de satisfacción y tranquilidad que sentía era un barómetro poderoso de la vida que le mostraba que estaba siguiendo el camino correcto? Luego, fijó su atención en su preciada Gema, recordando lo que había significado su hallazgo y la responsabilidad que llevaba desde que fue atado a la hermosa joya. Junto a ella se encontraba ahora el viejo libro negro. A pesar del radiante sol que caía sobre sus rizos dorados y de los pájaros que habían retornado al claro, el joven sintió una ráfaga de aire helado que atravesó su corazón. Con certera tristeza supo que una parte de él acababa de ser cambiada para siempre.

Silueta

La

escultura

de la novia,

el destello

de su cuerpo

en los vitrales,

tímidamente

caminaron 

lentamente se

 alejaron del lugar,

de una ráfaga de gente

bajo el cielo consternado y

las límpidas huellas en la húmeda

– – arena que dejaron las olas ausentes – –

Mujer marioneta

Querida Camucha,

¿Cómo has estado? Ha pasado ya algún tiempo desde que nos vimos, espero la verdad que no por última vez. Son más cosas buenas que malas las que hemos compartido, por eso mismo creo que aun nos merecemos algún espacio sincero…aunque hoy por hoy ese sentimiento parece haberse rodado y perdido bajo algún mueble de esta habitación de hotel….

¿Te acuerdas de aquellas mañanas compartidas hace 10 años atrás? ¿De como podíamos reirnos de las cosas ordinarias y afrontar los problemas como jugando al “yan-ken-pó”? Fueron tiempos buenos, días de colores. Era primavera para el amor y la amistad, para secretos y aventuras en islas bonitas…

Siempre admiré esa capacidad tuya para ver las cosas por su lado blanco e infantil, para ver las hadas escondidas entre las hojas secas del otoño…. eso siempre ocasionaba la creación de cierto tipo de bromas pesadas por parte de nuestros compañeros, pero siempre defendí tus tiernas particularidades sacadas de alguna tierra lúdica…pensar en ellas era como agregarle un terrón de azúcar al café de la vida cuando ésta se aparecía más negra y más amarga.

¿Qué nos pasó, Camucha? Hasta hace poco nos jalábamos las manos para poder pasar los baches. Nuestra inercia era suficiente para hacernos compañía, para apoyarnos sobre nuestros hombros univitelinos…¡Cuantos secretos nos sabíamos la una de la otra…! Parecía que nuestros relojes siempre coordinaban, no importaba el meridiano, el teléfono siempre sonaba a la hora apropiada…

Un día mutante, noté que el tic-tac de tu reloj sonaba a otro ritmo. A ti te parecía que estaba bien.. por eso empecé a sincronizar el mío. Hice eso muchas veces cuando caminábamos juntas, aunque en el fondo mi querida Camucha, tú sabías que eso no estaba del todo correcto. Te lo dije, no me digas que no lo hice. Las hermanas de alma siempre se dicen las cosas.

 A veces sentía que me alejabas de nuestros amigos, yo siempre pensaba en ti para pasarla bien en los tiempos de juerga, siempre te avisaba….pero a ti “se te olvidaba” y a mi me parecía viable, ok, podía suceder. Ahora me pregunto, ¿cómo podías ser tan despistada? Eso ocurre con conocidos pero no con best-friends… entonces….

¿Fue allí, dime? ¿Fue en ese momento cuando empezaste a coserme imperceptiblemente los hilos en el vestido, en las manos y en los pies?

Las cosas empeoraron en las últimas miles de horas. Sentí que me buscabas por lo que podía darte y no por la compañía. Pero bueno, si puedo ayudarte, por qué no, verdad? Para eso son los amigos…. pensaba yo…. ingenuamente. Pero ese día, luego de conseguir que te hiciera un favor más, ese día que me sentí terriblemente triste por lo que pasaba paralelamente….. preferiste ir por tu rumbo antes de esperar 10 minutos para que yo pudiera acompañarte. Fue curioso, Camucha, porque unos segundos antes le había comentado a Darío que no me sentiría tan sola porque pasaría el día contigo… ¡Qué ironía!…..

Creo que ese día me cansé de todo, me cansé de jalar la cuerda, de poner velos, de crear disculpas. Ese día decidí poner a prueba nuestra historia, decidí cortar los hilos sin que lo notes y demostrarte que mi espacio también es importante.

Ahora ya no quiero llamarte, no quiero hablarte, me he sentido como prestadora de servicios sin paga, como burro de carga a tu lado últimamente. No quiero caminar con alguien que piense que mi presencia es “conveniente”. Nunca me ha gustado alardear de lo poco que he logrado, soy alguien que guarda el perfil bastante bajo con respecto a esas cosas….. Por eso mismo, me gusta mucho menos que me busquen por eso mundano que pueda poseer y que para mi, no tiene ni la vigésima parte del valor de todo lo que hemos vivido juntas. ¡Qué pena amiga mía!

Tal vez pensaste que por haberme abierto la puerta que me permitió llegar a donde estoy te debía mi vida para siempre….y es que me he sentido así, como una deudora eterna de algo que aún no entiendo, ya ni me consultas si puedo o no puedo hacer algo, simplemente “necesitas que lo haga” y punto. (¡¡¡???) No sabes lo agradecida que siempre estaré por aquella ayuda brindada en el momento preciso, Camucha, pero la verdad pensé, así como yo sentí con las cosas que te brindé las semanas pasadas, que lo hacías desinteresadamente, por todo ese cariño acumulado a lo largo de los años…. Tal vez sí lo hiciste por eso en ese momento, pero ahora se te ha retorcido el recuerdo y por un momento (quiero pensar eso) te has convertido en quien no eres…

Eres libre de buscarme cuando quieras Camu. Y si me pides algo más que no podré darte, ya no tengo temor que hagas el berrinche del siglo y me quites el habla temporalmente….igual no conseguirás nada, alguien tenía que enseñarte….. sólo que me duele tener que ser yo la que te muestre que esa no es manera de tratar a nadie y que las cosas no se consiguen porque uno se encapriche. Al mundo no le importan las pataletas ni las excusas. A mi solían importarme tus cosas…. pero estás consiguiendo que me olvide de ellas con cada vaso de agua que tomo en las mañanas…

Dejando de lado esta catarsis, ojalá que la próxima vez que el teléfono suene y seas tú, sea para saber como estoy. Yo siempre querré saber eso de ti, estés bien o mal, tengas algo que contar o no.

Y si no, si todavía las llamadas son por un propósito, entonces mejor cuelga o mándame un mensaje telepático para no contestar el teléfono. Sé que en algún momento, espero no muy lejano, cuando las cosas te vayan mejor de lo que están ahora, todo volverá a la normalidad.

Te deseo mucha suerte y cuidado con los cocodrilos.

Con cariño,

 Sarah

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Dray Giader

Una vez yo,

A veces otro….

Por siempre tú.


Y nunca escribí tu nombre, varón.

Las carpetas y las puertas de los

baños no sirvieron para inmortalizarte.


No así como eres tú.

Integro. Frágil.

La tinta se hacía poca,

los deseos…

un tanto furtivos.


Y las palabras,

las mismas de siempre

viendo proyectarse tu figura poco a poco

hasta el fondo…

perdiéndote al fin donde la calle nuestra se

hunde en esta noche negra,

fría y negra

como todas las noches.


Lenta y densa la ondulada avenida en mi famélica tristeza.

Déjame pensar lo que yo quiera a tus espaldas,

desdibujar quimeras en las sombras

(lo sabes)

alimentando esperanzas…


Allá tú y mi cabello sombrío.

Allá yo entre tus ojos cautivos.

Allá nosotros…

como un garabato en un cuadro profano.



Caballero,

muchas veces he dicho que te amo.

La verdad, ya no importa demasiado.

En blanco,

a esta hora,

tu lontana silueta en negro se desdobla.

Por siempre tú,

como un bucle de mar,

entre el cielo y el infierno,

lacónico,

dócil…..

Partidas

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Llegó en un taxi blanco a las 8:15. Tocó el timbre y esperó. Estaba muy nervioso y se secaba presurosamente las manos en los costados del pantalón.

Ella era su mejor amiga. Habían pasado tantas cosas juntos! Fue en una clase de Educación Cívica hacía ya 3 años. Ella era nueva y rápidamente hizo amistad con la chica por la que él había suspirado desde quinto grado de primaria. Entonces planificó su estrategia. Se acercaría a “la nueva” y tendría más oportunidad con “su favorita” que cualquier otro en el salón. Desde entonces se sentarían muy cerca uno del otro. Se hicieron inseparables.

Pero sólo indispensablemente inseparables. Se peleaban y amistaban como cualquier par de amigos. Se contaban sus penas, sus corazones partidos por terceros, se alejaban cuando era necesario. Pero siempre estaban allí el uno para el otro.

Esa noche todo era diferente. Ella salió hecha una luz radiante, con un vestido negro largo. Se saludaron como siempre, con un beso en la mejilla. Intercambiaron algunas bromas y sonrieron. Él colocó la orquídea cerca a su corazón.

Fue cuando, por casualidad, ambos intercambiaron miradas por un segundo eterno. Él la miró y notó el color café de sus ojos por primera vez. Observó su pequeña nariz, sus mejillas palo de rosa, las ondas de sus labios, el aroma de su cabello infinito. Se estremeció. Tragó saliva y con ella sus lágrimas. ¡Diablos!, lo que es el destino…!

Y entonces comprendió todo.

La tomó del brazo como siempre y por primera vez.

Y partieron al baile de graduación juntos….. por última vez.