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En nuestra orilla


Y de repente la luz va besando las cortinas, empapándolas de su blancura, traspasándolas …. para finalmente envolvernos en el nuevo día que acaba de llegar. Los despertadores madrugadores no sirven para predecir la llegada de la luz, pero sí para sacarnos del sueño individual, darnos cuenta que estamos juntos y entonces abrazarnos y sentirnos uno entre sueños cuando aún la noche nos acoge.

Nunca pensé que sería tan lindo decir “no quiero ir a trabajar” en las mañanas, hasta que descubrí que eso significa “prefiero quedarme contigo”.

A veces me parece increíble verte dormido a mi lado, no porque crea que no lo merezcamos. Yo creo que nos lo merecemos todo. Es porque son esos “a veces” que busca mi mente todos los días para maravillarse por lo bueno que me sucede en cada segundo, por la felicidad multicolor que se enmaraña en mi cabello y que olvido de reconocer cuando cruzo calles negras.

Tú eres parte de eso y de todo. Tu eres el punto de partida del círculo infinito de mis porqués y paraqués. Gracias por todo esto y por lo demás que está por venir.

Y te agradezco también por sostener mi barca a la orilla de ese nuestro mar infinito para que pueda subir y así partir juntos nuevamente a otra de esas insondables aventuras que solemos vivir tú y yo todos los días de nuestra vida.

Part away, Farewell

partida

Cuando las personas se van queda siempre un vacío que nunca será llenado por nadie más que por ellas. Aun así regresaran, el espacio no calzará más en sus siluetas. El momento se habrá perdido irremediablemente en el tiempo. Porque así como ellas se movieron hacia otros horizontes, las personas que se quedan deberán moverse también aunque no lo quieran, como una cucharada de azucar que se retira de su recipiente… los granos circundantes se desplazan con el fin de ocupar el espacio, pero siempre queda la muesca, nunca vuelve a ser lo mismo.

Tal vez esa sea la razón por la que nos resistimos al cambio. Las personas se van porque deciden hacerlo y no se las puede retener en un lugar del que ya no se sienten parte. El decir adiós es parte también del progreso, como las gotas de vapor le dicen adiós a su nube para caer sobre nosotros como lluvia; aun así estas gotas vuelvan a evaporarse hacia el cielo… ya nunca serán los mismos grupos, no regarán las mismas ciudades, no volveran a estar juntas de la forma como lo están ahora.

Es parte de la vida dejar ir y dejar entrar. Pero nos cuesta admitirlo. Creemos en el cambio, pero no queremos que alguien se vaya. Somos defensores del progreso, pero queremos retener el día a día a toda costa y consideramos nuestro un equilibrio que no existe más porque hoy ya es otro día y el ayer se lo llevó el tiempo.

No hay mejor testimonio o prueba que las partidas son necesarias que el respirar la alegría del caminante cuando uno empezaba a sentirse triste por su ausencia. Es en ese momento cuanto todo cambia, cuando debemos virar el aura, alinear los chakras y esbozar una sonrisa por todo lo que queda por delante, incluyendo alguna nueva llegada y, de seguro, algunas nuevas partidas.

volver…

Es increíble la manía que tenemos algunos de meternos en 40 cosas al mismo tiempo, de olvidarnos de ciertas partes de nosotros para acordarnos de encargos de terceros… eso suele pasarme a menudo y creo que es una de las explicaciones de este tipo de ausencias… como morir por ratos sin quererlo ni desearlo, porque como a todos los que como yo encuentran en escribir el equilibrio necesario para poder seguir adelante, esto es como respirar. Pero el día a día, las “cosas importantes” de otros, los “deberes y obligaciones”… me roban un poco de mi tiempo, de mi espacio, de mi vida..

No pierdo las esperanzas de que esto cambie… la prueba de esto es que estoy aquí cuando tengo tres lecturas que hacer para mañana y ya es casi medianoche y me iré a trabajar a las 7:30 am, como siempre. Pero volver era necesario. Como una buena medicina o un buen tazón de café para empezar la mañana del mañana y seguirla hasta que la ultima estrella se torne invisible bajo los rayos del sol del prometedor pasado mañana. Como siempre.

Acéptenlo muchachos. El Papa Noel que está en Wong y Metro no es un ancianito buena gente. Viene importado de Lapland y puede hacernos “perder la cabeza” (literalmente)

Let’s face it, guys. Wong and Metro’s Father Christmas is not a nice old man. He comes from Lapland and can make us “lose our heads” (literally)

….. Cómprale al Perú!

No me cambies

romantic-loveRomantic Love, Claudia Moya – Madrid, España

Los grandes acontecimientos de nuestras vidas se marcan para celebrarlos. Algunas veces también se hace para honrar al pasado; y en otras, para desear el futuro.

No obstante, en muchas ocasiones, estos momentos vienen “predeterminados” por la fábrica de videojuegos de la humanidad con el subtitulo tácito de “cambio”, con la promesa de una metamorfosis hacia un nuevo estado imaginario en la primera sesión de juego.

Son limites intangibles, pero muy reales para aquellos que están en ese momento parados tambaleándose en la interfase. Y esta línea divisoria es a veces demasiado delgadita… 

Creo que nada de lo que suceda es demasiado real o irreal a menos que uno lo quiera sentir así.  En mi caso, casi todas las veces, precisamente en aquellos “grandes momentos” donde siento una angustia terrible por saber y no querer saber lo que vendrá, no pasa ni un blink y ya estoy del otro lado y ni siquiera me había dado cuenta. Siempre es más fácil de lo que creía y siempre me siento la misma.

Yo siempre sere la misma, así cambien los días, las noches, las casas, las ventanas, los países, las carreras, las familias, los estados civiles. Eso de que de un dia para otro tienes que empezar a actuar de tal forma porque “ahora ya eres xxxxx” y “las xxxxx se comportan así y asá” no va conmigo. 

Yo no cambio según el calendario de la vida que se nos impone. Los cambios son bienvenidos cuando siento que es necesario hacerlo. Y siempre son sólo algunas partecitas de mi las que cambian, por suerte nunca del todo.